Irreversible
Irreversible citado desde las vanas auroras,
Al pozo del misterio al ojo ciego de dios,
A la límpida lucidez del cielo sin color,
Y cuando quiero mirar arriba abajo veo,
Y los otoños me desgarrarán eternamente del árbol del tiempo,
Y cuando miré abajo treparé bajo toda la tierra de mis años,
A incendiar con el fuego frío de sus manos el arder de mi memoria,
Como una luz adormecida en el fondo de un mar extenso.
Cuando crea ver encontraré, bajo esa mirada el intenso vibrar del mediodía
Cuando sol condenado a su consumirse quiera verter en la arena la pasión que lo sofoca,
Detrás del poema de la hoja del libro de la viva biblioteca de la prosa,
A brillar,
Pero irreversible sin la nota dolorida de un invierno sin la pureza de la nieve que se mezcla con el barro,
A soñar el sueño de las aves, a morir la muerte de los venerables,
A caminar, pero caminar tan lentamente que el día no pueda abrirse
Ni cerrarse a suspirar su propia apertura,
Tan lentamente que ni el futuro intervenga en tus pasos,
Ni tus pasos sean la cifrada meta,
Ni tú arte la semilla que la tierra siembre.
No quiero ver esa flor extendiendo sus delgados, celestes, pétalos
Que como un cielo fragmentado
Que como un sol iluminado su centro fuera
Y la sangre no consagrada ser el vértigo indefinido de su palpitación,
Su sed que no es Su sed,
El agua profundamente,
La apertura indefinida de un amanecer que no cifra su noche,
La cifra, el delicado destino del intenso comenzar.
Irreversible, como una moneda de mil y una caras,
Como una noche llena de voces y de miradas que ahora cierra sus ojos para besar
al silencio.
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