Blogia
Literatura0

Las horas

Quiero ver esperar esa fría situación que hoy anhela el ocaso de tu vientre, palpitando en sumisión el cálido atardecer del día final, como si  no hubiese mañana después de hoy, secreta imaginación, alejado centro. Controlo mis sentimientos hasta el límite repugnante de verlos pudrirse, como si rotara en torno a una única perspectiva la opinión universal de todos los frentes seduciendo a esa sola señal que repite tu nombre. Musa del tiempo, paladea cada letra de tu boca el alma soñada de un divino vértigo racimo de tierra agua tormentosa viento voraz caos simétrico.

Y pareciera todo padecer el reflejo pálido de un perfil neutro, como si no hubiese imaginado esa secreta satisfacción de hoy estar en negra naturaleza las pesadas plumas del ángel deshechas, camino por esa corona espinosa.

Demasiado ha hundido esta noche sus garras en la luz, demasiado ha desgarrado sus manos iluminadas de noche esta profundidad. Quiero verte caer, en el pétalo del olvido costumbres de épocas, y no imaginada en una noche cualquiera lejana en el viento.

Osadía del Sol, sólo en tus venas venera tu nombre secreto centro del tiempo.

0 comentarios