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Estética ontológica

Cuando la temporalidad impone una noción de lo adecuado a su momento. No sólo no es lo mejor de lo posible lo que en el momento vive, sino sólo una posibilidad entre miles de posibilidades, tantas como mentes hay que piensan como hombres hay que sienten. No sólo lo actual no es lo mejor de lo posible ni lo pasado fue lo mejor de su posibilidad. El posible no es limitable ni medible, ni lo mejor es sinónimo de una máxima representación de una época, ni una época tiene en un receptor al elemento que la identifique máximamente, o siquiera mínimamente, en tal caso el receptor refleja la época en la que sólo su mente vive, y con ella su concepción de la estética. La historia, acumulación de nimiedades y de ligeras variaciones que retornan a su elemento. Los elementos temporales o biográficos deben ser los primeros a ser olvidados por los críticos, por el crítico que cada uno es, tanto cuando lee como cuando escribe o piensa. Debe buscarse el elemento común que trasciende las nimiedades históricas de la época, históricas, económicas, políticas, biográficas o de crónica de sucesos vitales, sean positivos o negativos para las ‘ideologías’. El indicar deber es siempre ejercido sea cual sea su signo y derivación.

Las circunstancias históricas no tienen importancia, y más que evitadas deben ser olvidadas intuitivamente. Esto también atañe al estilo de una época, a la forma de su prosa y de su verso, a su entonación, temática, y capacidad abstractiva. No debe buscarse la literatura sólo en la literatura, como la economía no ha de encontrarse sólo en tratados económicos, como por ejemplo suele hallarse implícita (o explícita en los casos menos avergonzados) en la literatura.  

Ésta definición de estética no exceptúa a la historia según su virtud (quizás la única y la menos practicada) de ordenación alfabética y temporal de hombres intervinientes en sus respectivas inquietudes y campos teóricos, imprescindible no porque eso demuestre un conocimiento superior en el tema, sino uno más preciso y prudente, sobre todo en lo referente al análisis de la forma de un texto, no así de su contenido, o importancia semántica.

Fundamental es para esta estética la identificación a salvo de la contingencia con las grandes (y las pequeñas que tienden a ellas) visiones y pensamientos. Es justamente en ese potente pensamiento donde se anula la división temporal que los cercena uno de otro, y por el cual viven en una vida mas viva que la nuestra.

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