<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://literatura0.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Literatura0</title><description>&lt;br /&gt;</description><link>https://literatura0.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Las horas</title><link>https://literatura0.blogia.com/2010/011301-las-horas.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2010/011301-las-horas.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Quiero ver esperar esa fr&iacute;a situaci&oacute;n que hoy anhela el ocaso de tu vientre, palpitando en sumisi&oacute;n el c&aacute;lido atardecer del d&iacute;a final, como si </span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">&nbsp;</span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">no hubiese ma&ntilde;ana despu&eacute;s de hoy, secreta imaginaci&oacute;n, alejado centro. Controlo mis sentimientos hasta el l&iacute;mite repugnante de verlos pudrirse, como si rotara en torno a una &uacute;nica perspectiva la opini&oacute;n universal de todos los frentes seduciendo a esa sola se&ntilde;al que repite tu nombre. Musa del tiempo, paladea cada letra de tu boca el alma so&ntilde;ada de un divino v&eacute;rtigo racimo de tierra agua tormentosa viento voraz caos sim&eacute;trico.</span></p> <p class="MsoNormal">Y pareciera todo padecer el reflejo p&aacute;lido de un perfil neutro, como si no hubiese imaginado esa secreta satisfacci&oacute;n de hoy estar en negra naturaleza las pesadas plumas del &aacute;ngel deshechas, camino por esa corona espinosa.</p> <p class="MsoNormal">Demasiado ha hundido esta noche sus garras en la luz, demasiado ha desgarrado sus manos iluminadas de noche esta profundidad. Quiero verte caer, en el p&eacute;talo del olvido costumbres de &eacute;pocas, y no imaginada en una noche cualquiera lejana en el viento.</p> <p class="MsoNormal">Osad&iacute;a del Sol, s&oacute;lo en tus venas venera tu nombre secreto centro del tiempo.</p>]]></description><pubDate>Wed, 13 Jan 2010 23:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Irascible</title><link>https://literatura0.blogia.com/2009/041301-irascible.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2009/041301-irascible.php</guid><description><![CDATA[<p> &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt;  <p class="MsoNormal">Irascible en el silencio la tarde destrozada implor&oacute; una luz tendida en una sala, como una mujer derramando de un sue&ntilde;o. La velocidad, acusada en esas miradas, era mas un sin&oacute;nimo de lo neutro que un destino del ayer, y sin saber buscabas representarte del otro lado de la imagen del r&iacute;o. Qui&eacute;n invadir&aacute; el fr&iacute;o de esa m&uacute;sica, con la sensaci&oacute;n adecuada? Qui&eacute;n descubrir&aacute; debajo del mont&oacute;n de escoria el cristal de la palabra correcta, de la justicia cegada.</p> <p class="MsoNormal">Mir&eacute; una noche, la v&iacute; caer del otro lado de tus ojos cerrados, por fuera era.</p> <p class="MsoNormal">Irascible pero en el <span>&nbsp;</span>idioma del fuego. Una vez no sab&iacute;amos contar esa vez. Una vez el amor fue la cesaci&oacute;n, pero inevitablemente.</p> <span style="font-size: 12pt; font-family: "Times New Roman";">R&iacute;o irascible, escoria, velocidad, luz, tarde cristal fuego, amor, m&uacute;sica, imagen, fr&iacute;o, cegada, inevitablemente</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 13 Apr 2009 23:30:00 +0000</pubDate></item><item><title>La puerta</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/082301-la-puerta.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/082301-la-puerta.php</guid><description><![CDATA[<p> &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt;  <p class="MsoNormal"><span style="text-decoration: underline;">La puerta</span></p> <p class="MsoNormal"><span style="text-decoration: underline;"><span style="text-decoration: none;">&nbsp;</span></span></p> <p class="MsoNormal">Si una puerta es un destino que se abre a la inconmensurable presencia de una oportunidad arrancada de su cierto destino, ya culminado, de ser la esperanza misma aguardando a ser iluminada en el umbral de esa puerta que se abre, y una mano cualquiera, supongamos la de Z, decide ejercer la fuerza para inclinar hacia la tierra el fr&iacute;o y dorado picaporte que sujeta a la puerta de su mano, que sujeta su mano sujeta al cuerpo de Z, sujeto a la tierra, removida y fr&iacute;a, podr&iacute;amos preveer que en en ese encuentro, en esa perfecta intersecci&oacute;n de ambos destinos cruzados, de ambos desenlaces enlazados (pero el primero era puro desenlace), Z podr&iacute;a ceder perfectamente la zigzagueante letra de su nombre a cualquier otra que mejor nos suene, o quiz&aacute;s que no nos moleste tanto al o&iacute;do al ser pronunciada sin mas sonidos que acompa&ntilde;en la mon&oacute;tona m&uacute;sica de un nombre monosil&aacute;bico.</p> <p class="MsoNormal">Ahora, supongamos un silencio, el v&eacute;rtigo de la luz acechando su ya ind&oacute;mita cara, las facciones olvidadas de su rostro en una profunda depresi&oacute;n de la conciencia, en el v&eacute;rtigo de nuestros mas fieles sentidos, en la suspensi&oacute;n de una memoria condenada a rimar, a arreglar la disonancia perpetua de nuestra sangrante naturaleza, a remover los fallos, a enjuiciar, a soslayar el &iacute;mpetu de un golpe en una ferviente caricia, supongamos por fin en ese instante que Z. verdaderamente es A., y que una puerta no abre nada que no haya sido abierto en la mente de (supongamos) un Dios, supongamos, que este cuento no es lineal y que una l&iacute;nea remite a la otra, digamos, azarosamente, y que concientemente las referencias son cruzadas, y el umbral y el picaporte dorado y fr&iacute;o junto a la tierra, fr&iacute;a tambi&eacute;n, pero removida por nuestras propias pisadas, no sean elementos ciertos de una historia incierta, de un destino supuesto en un valeroso cruce con uno ya resuelto, el del destino primero que espera a un tal Z. que est&aacute; en pleno proceso de abrir una puerta.</p> <p class="MsoNormal">Obvio que yo en este punto de esta secci&oacute;n, deber&iacute;a indicar una se&ntilde;al mas precisa que preste el lector a leer, que por fin ubique el sector involucrado de su mente en el acto de lectura en el propio ego de quien premedita un final, o alg&uacute;n rasgo de la personalidad de qui&eacute;n haya escrito este texto, sea A o Y.</p> <p class="MsoNormal">Entonces tenemos un nombre cualquiera que avanza, un destino cumplido absorbido por ya la mitad de un cuerpo que entra. Es este punto el de m&aacute;ximo conflicto en el asunto, medio cuerpo adentro supongamos Z, medio cuerpo afuera, es decir cualquier nombre, Z o no Z, aunque creo que despu&eacute;s de esta larga historia deber&iacute;a ser otra cosa que Z, s&oacute;lo creo. Avancemos nosotros, giremos el fr&iacute;o y dorado eje que nos sujeta a la tierra, para darnos cuenta s&iacute;, que Z. era nuestra propia puerta anclada en el umbral de muchos destinos cruzados en nuestra mano derecha ejerciendo la fuerza descendente ya vigorosa ya cansada de estar involucrada en dos cuentos en el mismo relato involuntariamente o sea, el lector y Z.</p></p>]]></description><pubDate>Sat, 23 Aug 2008 18:59:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://literatura0.blogia.com/2008/080601.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/080601.php</guid><description><![CDATA[<p>Deshiciste las hojas quebradas secandose al viento, en el trazo de la ma&ntilde;ana dibujando un horizonte profundo, dulcemente inaccesible de transitar,<br />como si la luz no fuera el principio de una nueva llegada; s&oacute;lo intentar bajo esa noche cerrada el gesto &uacute;nico, la palabra inicial, llena de sentido.</p>]]></description><pubDate>Wed, 06 Aug 2008 18:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Variaciones....</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/060401-variaciones-.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/060401-variaciones-.php</guid><description><![CDATA[<p>Flor azul ahora desgranada en la semilla del tiempo, corrupta esencia de un acorde pura periferia del perfume obscuro de sus p&eacute;talos, desmayados ahora desde la cima de su delicada y espinosa cumbre, regada de belleza, amplia en naturaleza seca. En ese vestigio de esa tarde celeste y azul, espl&eacute;ndida y miserable en estrellas,donde no percato en la profundidad ningun recuerdo d&eacute;bil, ninguna corroboracion de mi antigua, de mi futura existencia. Quisiste ser n&iacute;tido el caos, o su mas l&uacute;cida interpretaci&oacute;n, su dependencia, su creador, y&nbsp; ahora ya s&oacute;lo heredero de un imperio ajeno, feliz y fatalmente ajeno.Ahora bajo el vestigio de humanidad, veneras el acorde lejano, confuso pero &iacute;ntimo, de tu propia voz que regresa.</p>]]></description><pubDate>Wed, 04 Jun 2008 12:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>Noche nueva</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022608-noche-nueva.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022608-noche-nueva.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana">Noche nueva ha deslumbrado mis espl&eacute;ndidas visiones de la roja hoja cayendo del doble &aacute;rbol de la sola fruta, y alumbrado por esa d&eacute;bil certidumbre exhort&eacute; a las sombras a abandonar su fr&iacute;o reposo. Invoqu&eacute; a las antiguas musas, celebr&eacute; los rituales de mis antepasados y libr&eacute; mi lucha eterna contra la de memoriales espinas. Todo lo nacido fue ardiente en su &uacute;ltima tarde, furiosamente destrozado y susurrada la ceniza que el viento deshace. La sed de agua corrupta anega mi garganta, herida del canto de las cosas matinales a la que se adhiere como un eco en las incomprensibles noches. De futilidad y asombro est&aacute;n hechas esas melod&iacute;as que entonan todas las manos de los hombres en su andar hacia. No saliendo de su despertar hallaron la calma en las alturas reunidas, y ajenos a la obscura ra&iacute;z bebieron del fresco fruto a la sombra de una alta roca. Los espacios mal sentidos eran zonas de fascinaci&oacute;n de sus no habitantes o de todas las pisadas que hundir&aacute;n su vano piso en el futuro, un antes de un despu&eacute;s valerosamente supuesto. El que no degrada su atardecer en lunas y soles desgarrados, desciende de un intenso movimiento de lo fr&aacute;gil escondido entre la ruina memorial de una ciudad dorada, de su mente y de cada silencio glacial de crepitar del fuego, de su absoluci&oacute;n y condena. Atrapado en un &uacute;nico universo de metal y tierra en la arena sublevada al implacable libre atroz viento.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 14:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cielo</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022607-cielo.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022607-cielo.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Bello cielo de mi impugnaci&oacute;n, beatitud de verte condenada al fuego dulce de un despertar a mi lado del lado donde brillan todas las vanas esperanzas del no verte crecer en la redimida fuente de lo no redimido, lo expectante a dejar de so&ntilde;ar su abrir los ojos. Campanas de mi impugnaci&oacute;n, secreto cielo. Tengo todo el anhelo de una inmarchitable distancia, de la indisoluble distancia de una playa extensa que se abisma en el centro de tu mente como una luz ausente enamorada. Al verme, encontrarme as&iacute;, bajo toda tu imaginaci&oacute;n quebrada, bajo todo tu cielo derramado en tus manos ofrenda del tiempo, una n&iacute;tida ilusi&oacute;n tus manos en mis manos dado todo el sentido lejos todo el sonido. Y si cerrases en un instante la tibia armaz&oacute;n que me amarra, c&oacute;mo ver&iacute;a brillar en ese puerto, la c&aacute;lida sensaci&oacute;n de que alguien me espera, que alguien celebra su &uacute;ltima uni&oacute;n de noche desganada, y lenta deshecha en una cama de tierra, y dulce en un abrazo con lo ignoto, con lo c&eacute;lebre abandonado, a invadir con tu voz de permanencia el eco sin sentido de las generaciones&hellip;</p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 14:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>El genio</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022606-el-genio.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022606-el-genio.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">El genio no debe hablar, no debe explicar nada. No tiene tiempo para desperdiciar, debe crear y crear, como embriagado, sin noci&oacute;n del tiempo y el espacio, sin noci&oacute;n de la genialidad, incluso detestando a los que lo llaman genio, y nunca quisieron ser como el, y su admiraci&oacute;n es mas una blasfemia vanidosa, que un real agradecimiento al que fue por ellos. Mejor ser&iacute;a que el genio muera, cuando todos los signos y se&ntilde;ales muestren exactamente lo contrario, que hay vida entre nosotros y que algo persiste. Porque el genio no solamente est&aacute; donde ya estuvimos, sino que estar&aacute; donde quiz&aacute;s no nos animemos a estar, por ignorancia o por miedo. El genio deber&iacute;a dar su palabra y su silencio, y ser esa fractura que se abre en la tierra seca, en la tierra muy seca. Y cuando creamos entender una palabra del genio, mejor que dejemos de subestimarlos, porque es seguro que &eacute;l ya nos olvid&oacute; para crear su arte, mucho tiempo atr&aacute;s y cre&oacute; una entrada donde nosotros encontramos una salida. As&iacute; lo veremos pasar al genio, con una palabra misteriosa con una cadencia extra&ntilde;a en su prosa, y sin avisar que se fue cuando ya se ha ido para siempre, cuando ya se ha quedado a vivir entre nosotros para siempre.</p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 14:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>Irreversible</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022605-irreversible.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022605-irreversible.php</guid><description><![CDATA[<p>Irreversible citado desde las vanas auroras,<br />Al pozo del misterio al ojo ciego de dios,<br />A la l&iacute;mpida lucidez del cielo sin color,<br />Y cuando quiero mirar arriba abajo veo,<br />Y los oto&ntilde;os me desgarrar&aacute;n eternamente del &aacute;rbol del tiempo,<br />Y cuando mir&eacute; abajo trepar&eacute; bajo toda la tierra de mis a&ntilde;os,<br />A incendiar con el fuego fr&iacute;o de sus manos el arder de mi memoria,<br />Como una luz adormecida en el fondo de un mar extenso.<br />Cuando crea ver encontrar&eacute;, bajo esa mirada el intenso vibrar del mediod&iacute;a<br />Cuando sol condenado a su consumirse quiera verter en la arena la pasi&oacute;n que lo sofoca,<br />Detr&aacute;s del poema de la hoja del libro de la viva biblioteca de la prosa,<br />A brillar,<br />Pero irreversible sin la nota dolorida de un invierno sin la pureza de la nieve que se mezcla con el barro,<br />A so&ntilde;ar el sue&ntilde;o de las aves, a morir la muerte de los venerables,<br />A caminar, pero caminar tan lentamente que el d&iacute;a no pueda abrirse<br />Ni cerrarse a suspirar su propia apertura,<br />Tan lentamente que ni el futuro intervenga en tus pasos,<br />Ni tus pasos sean la cifrada meta,<br />Ni t&uacute; arte la semilla que la tierra siembre.<br />No quiero ver esa flor extendiendo sus delgados, celestes, p&eacute;talos<br />Que como un cielo fragmentado<br />Que como un sol iluminado su centro fuera<br />Y la sangre no consagrada ser el v&eacute;rtigo indefinido de su palpitaci&oacute;n,<br />Su sed que no es Su sed,<br />El agua profundamente,<br />La apertura indefinida de un amanecer que no cifra su noche,<br />La cifra, el delicado destino del intenso comenzar.<br />Irreversible, como una moneda de mil y una caras,<br />Como una noche llena de voces y de miradas que ahora cierra sus ojos para besar</p><p>al silencio.<br /></p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 14:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>Origen</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022604-origen.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022604-origen.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Si la luz que no veo es reflejo de la sombra que tendr&eacute; cuando vea la sombra que todav&iacute;a sin la luz que no tengo a cambiar, en la imagen que son tus ojos mirando el resplandor del mundo que podr&iacute;a habitarnos a los dos. Quisiera cambiar ese juego de oxidadas lanzas que es la suma de tu voz volviendo sucesivamente como la suma de las noches. Y sobre todas las cosas, &iquest; a qui&eacute;n mirar&aacute;s caer del borde de tus brazos a la nostalgia, a los pasos errantes que buscan necios un camino lejos de tu regazo? </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Quisiera ver perecer esas noches, si sombra que no veo es luz que me refleja, del otro lado del espejo veo tu cara me pierdo sin la soledad flagelo del destino perecido y ahora no hay destino ni palabra. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">Pero ahora s&eacute; de donde vengo. </p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 09:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Who can stand?</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022602-who-can-stand-.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022602-who-can-stand-.php</guid><description><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p><p align="center">O for a voice like thunder, and a tongue<br />To drown the throat of war! - When the senses<br />Are shaken, and the soul is driven to madness,<br />Who can stand? When the souls of the oppressed<br />Fight in the troubled air that rages, who can stand?<br />When the whirlwind of fury comes from the<br />Throne of God, when the frowns of his countenance<br />Drive the nations together, who can stand?<br />When Sin claps his broad wings over the battle,<br />And sails rejoicing in the flood of Death;<br />When souls are torn to everlasting fire,<br />And fiends of Hell rejoice upon the slain,<br />O who can stand? O who hath caused this?<br />O who can answer at the throne of God?<br />The Kings and Nobles of the Land have done it!<br />Hear it not, Heaven, thy Ministers have done it!</p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 09:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sin nombre.</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022603-sin-nombre-.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022603-sin-nombre-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">La &uacute;ltima plegaria de sus manos brot&oacute; de la tierra d&oacute;cil de su esperanza, dejo caer su debilidad del pozo ciego de su coraje, de sus ojos cerrados ante todas las visiones que la asedian. Complejidad del padecer, en el fondo del r&iacute;o del tiempo el fr&iacute;o de su profundidad, su inmensa noche como el silencio de la fruta que espera madurar. Vimos crecer en torno nuestro la sombra y la luz combatiendo en el filo del mediod&iacute;a de la medianoche, y hoy asistimos sin mirada a los vestigios dispersos de una guerra innecesaria. El reloj acecha. Su implacable motor nos mueve, el destino es una flor de hierro, arrancada del petrificado coraz&oacute;n de la sensaci&oacute;n marchita. De hierro tambi&eacute;n es la palabra, oxidada lleva honorable la ardua carga del significado, como qui&eacute;n lleva en sus pasos ya el camino y la meta, pero sin llegar, pero lejos y sin saber verdaderamente a d&oacute;nde ir, a d&oacute;nde se est&aacute;. Como ella, nos desconocemos, nos intentamos descifrar sin querer quebrar la delicada l&iacute;nea que nos separa de la &uacute;ltima unidad, quiz&aacute;s para cerrar finalmente nuestro secreto en el s&iacute;mbolo adecuado.</p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 09:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Dia y Noche</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/022601-dia-y-noche.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/022601-dia-y-noche.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>La destrozada luz de la ma&ntilde;ana implora a su arbol ca&iacute;do en la fosa com&uacute;n con la noche el v&eacute;rtigo perdido de sus antiguas iluminaciones, la&nbsp;intensa luz flor del tiempo, cuando tus ojos vac&iacute;os de sue&ntilde;o aclamaban en secreto esa silenciosa fascinacion de presenciar en el centro cayendo a dos grandes imperios. Vestigio matinal de las auroras, complacencia del &eacute;xtasis de la dulce l&aacute;grima de la tierra.</p><p>La destrozada luz de la noche implora a su arbol ca&iacute;do en la fosa com&uacute;n de la ma&ntilde;ana el v&eacute;rtigo perdido de sus antiguas iluminaciones, la&nbsp;p&aacute;lida luz ra&iacute;z del tiempo, cuando tus ojos completos de sue&ntilde;o aclamaban en secreto esa silenciosa fascinaci&oacute;n de presenciar en el centro cayendo a dos grandes imperios. Vestigio vespertino de los atardeceres, complacencia del &eacute;xtasis de la amarga l&aacute;grima de la tierra. </p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Feb 2008 09:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>John Donne La prohibicion</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/010703-john-donne-la-prohibicion.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/010703-john-donne-la-prohibicion.php</guid><description><![CDATA[La prohibici&oacute;n<br /><br />Cu&iacute;date de amarme,<br />al menos recuerda, que yo te lo he prohibido.<br />No es que as&iacute; recupere el dispendioso gasto<br />de aliento y sangre que hice por tus suspiros y tus l&aacute;grimas,<br />al ser para ti entonces lo que t&uacute; eras para m&iacute;.<br />Pero alegr&iacute;a grande nuestra vida prontamente gasta,<br />entonces, no sea que tu amor por mi muerte se frustre;<br />si t&uacute; me amas, cu&iacute;date de amarme.<br /><br />Y cu&iacute;date de odiarme,<br />evita el demasiado triunfo en la victoria.<br />No es que yo sea mi propio instrumento de venganza<br />y devuelva con mi odio tu odio,<br />sino que perder&aacute;s esa reputaci&oacute;n de haber conquistado<br />si yo, tu conquista, perezco por tu odio.<br />Entonces, no sea que al yo ser nada te rebaje a ti;<br />si t&uacute; me odias, cuidate de odiarme. <p>Sin embargo, &aacute;mame y &oacute;diame tambi&eacute;n,<br />as&iacute; esos extremos no ser&aacute;n prerrogativas de ninguno.<br />Amame, que pueda yo morir m&aacute;s dulcemente.<br />Odiame, porque tu amor es demasiado grande para m&iacute;;<br />o deja que esos dos se agoten entre s&iacute;, pero no yo, pero no nosotros.<br />Asi celebrar&eacute; tu logro antes que tornarme en tu victoria.<br />No sea qu&eacute; a tu amor y a tu odio y a mi mismo deshagas;<br />para que viva, &aacute;mame, y &oacute;diame tambi&eacute;n.</p>]]></description><pubDate>Mon, 07 Jan 2008 17:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>Der Tod des Dichters - Rilke</title><link>https://literatura0.blogia.com/2008/010702-der-tod-des-dichters-rilke.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2008/010702-der-tod-des-dichters-rilke.php</guid><description><![CDATA[<p>Yac&iacute;a. En su rostro alzado sobre el alto almohad&oacute;n<br />hab&iacute;a palidez y rechazo<br />desde que el mundo y aquel saber de &eacute;l,<br />arrebatado a sus sentidos,<br />cay&oacute; de nuevo al a&ntilde;o indiferente.</p><p align="left">Los que lo ve&iacute;an vivir no sab&iacute;an<br />que todo aquello y &eacute;l era lo mismo;<br />y es que aquello: aquellos valles y praderas<br />y aquellas aguas eran su cara.<br /><br />Oh s&iacute;, su cara era todo aquel espacio,<br />que a&uacute;n ahora acude a &eacute;l y lo reclama;<br />y su m&aacute;scara, que expira angustiada,<br />es m&oacute;rbida y abierta como el interior<br />de un fruto que se seca al aire.</p><p align="left">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 07 Jan 2008 16:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>Dylan Thomas</title><link>https://literatura0.blogia.com/2007/121301-dylan-thomas.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2007/121301-dylan-thomas.php</guid><description><![CDATA[<h3>IN MY CRAFT OR SULLEN ART (EN MI OFICIO U HOSCO ARTE)</h3><table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10"><tbody><tr align="left"><td>In my craft or sullen art <br />Exercised in the still night <br />When only the moon rages <br />And the lovers lie abed&nbsp; <br />With all their griefs in their arms, <br />I labour by singing light <br />Not for ambition or bread <br />Or the strut and trade of charms <br />On the ivory stages <br />But for the common wages <br />Of their most secret heart</td><td>En mi oficio u hosco arte <br />ejercido en la noche en calma <br />cuando s&oacute;lo rabia la luna <br />y los amantes descansan <br />con sus penas en los brazos, <br />trabajo a la luz cantora <br />no por ambici&oacute;n ni pan <br />lucimiento o simpat&iacute;as <br />en los escenarios de marfil <br />sino por el com&uacute;n salario <br />de su rec&oacute;ndito coraz&oacute;n.</td></tr><tr align="left"><td>Not for the proud man apart <br />From the raging moon I write <br />On these spindrift pages <br />Nor for the towering dead <br />With their nightingales and psalms <br />But for the lovers, their arms <br />Round the griefs of the ages, <br />Who pay no praise or wages <br />Nor heed my craft or art.</td><td>No para los soberbios aparte <br />de la rabiosa luna escribo <br />en estas p&aacute;ginas rociadas <br />por las espumas del mar <br />ni para los encumbrados muertos <br />con sus ruise&ntilde;ores y salmos <br />sino para los amantes, sus brazos <br />abarcando las penas de los siglos, <br />que no elogian ni pagan ni <br />hacen caso de mi oficio o arte.</td></tr></tbody></table><a name="death"></a><h3>AND DEATH SHALL HAVE NO DOMINION (Y LA MUERTE NO TENDR&Aacute; SE&Ntilde;OR&Iacute;O)</h3><table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10"><tbody><tr align="left"><td>And death shall have no dominion. <br />Dead men naked they shall be one <br />With the man in the wind and the west moon; <br />When their bones are picked clean and the clean bones gone, <br />They shall have stars at elbow and foot; <br />Though they go mad they shall be sane, <br />Though they sink through the sea they shall rise again; <br />Though lovers be lost love shall not; <br />And death shall have no dominion.</td><td>Y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o. <br />Desnudos los muertos se habr&aacute;n confundido <br />con el hombre del viento y la luna poniente; <br />cuando sus huesos est&eacute;n ro&iacute;dos y sean polvo los limpios, <br />tendr&aacute;n estrellas a sus codos y a sus pies; <br />aunque se vuelvan locos ser&aacute;n cuerdos, <br />aunque se hundan en el mar saldr&aacute;n de nuevo, <br />aunque los amantes se pierdan quedar&aacute; el amor; <br />y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o.</td></tr><tr align="left"><td>And death shall have no dominion. <br />Under the windings of the sea <br />They lying long shall not die windily; <br />Twisting on racks when sinews give way, <br />Strapped to a wheel, yet they shall not break; <br />Faith in their hands shall snap in two, <br />And the unicorn evils run them through; <br />Split all ends up they shan&#39;t crack; <br />And death shall have no dominion.</td><td>Y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o. <br />Bajo las ondulaciones del mar <br />los que yacen tendidos no moriran aterrados; <br />retorci&eacute;ndose en el potro cuando los nervios ceden, <br />amarrados a una rueda, a&uacute;n no se romper&aacute;n; <br />la fe en sus manos se partir&aacute; en dos, <br />y los penetrar&aacute;n los da&ntilde;os unicornes; <br />rotos todos los cabos ya no crujir&aacute;n m&aacute;s; <br />y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o.</td></tr><tr align="left"><td>And death shall have no dominion. <br />No more may gulls cry at their ears <br />Or waves break loud on the seashores; <br />Where blew a flower may a flower no more <br />Lift its head to the blows of the rain; <br />Though they be mad and dead as nails, <br />Heads of the characters hammer through daisies; <br />Break in the sun till the sun breaks down, <br />And death shall have no dominion.</td><td>Y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o. <br />Aunque las gaviotas no griten m&aacute;s en su o&iacute;do <br />ni las olas estallen ruidosas en las costas; <br />aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten <br />ya m&aacute;s la cabeza al golpe de la lluvia; <br />aunque est&eacute;n locos y muertos como clavos, <br />las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas; <br />estallar&aacute;n al sol hasta que el sol estalle, <br />y la muerte no tendr&aacute; se&ntilde;or&iacute;o.</td></tr></tbody></table><a name="night"></a><h3>DO NOT GO GENTLE INTO THAT GOOD NIGHT (NO ENTRES D&Oacute;CILMENTE EN ESA BUENA NOCHE)</h3><table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10"><tbody><tr align="left"><td>Do not go gentle into that good night <br />Old age should burn and rave at close of day; <br />Rage, rage against the dying of the light.</td><td>No entres d&oacute;cilmente en esa buena noche, <br />Que al final del d&iacute;a deber&iacute;a la vejez arder y delirar; <br />Enfur&eacute;cete, enfur&eacute;cete ante la muerte de la luz.</td></tr><tr align="left"><td>Though wise men at their end know dark is right, <br />Because their words had forked no lightning they <br />Do not go gentle into that good night.</td><td>Aunque los sabios entienden al final que la oscuridad es lo correcto, <br />Como a su verbo ning&uacute;n rayo ha confiado vigor, <br />No entran d&oacute;cilmente en esa buena noche.</td></tr><tr align="left"><td>Good men, the last wave by, crying how bright <br />Their frail deeds might have danced in a green bay, <br />Rage, rage against the dying of the light.</td><td>Llorando los hombres buenos, al llegar la &uacute;ltima ola <br />Por el brillo con que sus fr&aacute;giles obras pudieron haber danzado en una verde bah&iacute;a, <br />Se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.</td></tr><tr align="left"><td>Wild men who caught and sang the sun in flight, <br />And learn, too late, they grieved it on its way, <br />Do not go gentle into that good night.</td><td>Y los locos, que al sol cogieron al vuelo en sus cantares, <br />Y advierten, demasiado tarde, la ofensa que le hac&iacute;an, <br />No entran d&oacute;cilmente en esa buena noche.</td></tr><tr align="left"><td>Grave men, near death, who see with blinding sight <br />Blind eyes could blaze like meteors and be gay, <br />Rage, rage against the dying of the light.</td><td>Y los hombres graves, que cerca de la muerte con la vista que se apaga <br />Ven que esos ojos ciegos pudieron brillar como meteoros y ser alegres, <br />Se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.</td></tr><tr align="left"><td>And you, my father, there on the sad height, <br />Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray. <br />Do not go gentle into that good night. <br />Rage, rage against the dying of the light.</td><td>Y t&uacute;, padre mio, all&aacute; en tu cima triste, <br />Mald&iacute;ceme o bend&iacute;ceme con tus fieras l&aacute;grimas, lo ruego. <br />No entres d&oacute;cilmente en esa buena noche. <br />Enfur&eacute;cete, enfur&eacute;cete ante la muerte de la luz.</td></tr></tbody></table>]]></description><pubDate>Thu, 13 Dec 2007 10:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>el Yo en la obra de Borges (mio)</title><link>https://literatura0.blogia.com/2007/112215-el-yo-en-la-obra-de-borges-mio-.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2007/112215-el-yo-en-la-obra-de-borges-mio-.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">El tratamiento del Yo en la obra de Jorge Luis Borges es bastante amplio. A pesar de su escepticismo, posici&oacute;n filos&oacute;fica a la que arrib&oacute; en su madurez, a lo largo de su historia podemos encontrar diversas afirmaciones, negaciones, refutaciones de sus propias posiciones del yo. Bien sabido es que la filosof&iacute;a no fue ajena a Borges, de ella captur&oacute; nociones o esquemas que luego le servir&iacute;an como estructura sobre los que edificar sus cuentos, y a&uacute;n sus poemas. Por otro lado, en Ficciones, Borges nos advierte &lsquo;&rsquo;La metaf&iacute;sica es una rama de la literatura fant&aacute;stica&rsquo;&rsquo;<a name="_ftnref1" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a>, entonces es en la literatura, donde est&aacute;n todos los esquemas filos&oacute;ficos puestos en juego, y es precisamente por eso que Borges no puede decidirse por ninguno, porque tiene presente la historia de la literatura tanto como la historia de la filosof&iacute;a. Por otro lado sabemos, que muchas teor&iacute;as filos&oacute;ficas las ve&iacute;a desde su lado est&eacute;tico, desde la belleza de su concepci&oacute;n, a pesar de ser err&oacute;neas. Sus influencias metaf&iacute;sicas van desde la Teolog&iacute;a, el idealismo de Hume y Berkeley, la noci&oacute;n de especie de Shopenhauer, hasta el simple realismo. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">Veamos concepciones del Yo influenciadas por el idealismo: en <em>Plaza San Mart&iacute;n</em>: <strong>&ldquo;</strong>y la honda plaza igualadora de almas / se abre como la muerte, como el sue&ntilde;o&rdquo;<a name="_ftnref2" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></span></span></span></a>, en <em>After Glow</em>: &ldquo;cuando notamos su fals&iacute;a, / como cesan los sue&ntilde;os / cuando sabemos que so&ntilde;amos&rdquo;.<a name="_ftnref3" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a> , en <em>Amanecer</em>, &ldquo;reviv&iacute; la tremenda conjetura/ de Shopenhauer y Berkeley / que declara que el mundo / es una actividad de la mente, / un sue&ntilde;o de las almas /&rdquo;<a name="_ftnref4" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a>, en <em>Funes el Memorioso</em>, donde se invierte el radical olvido del Idealismo hacia una memoria extrema, en <em>Las Ruinas Circulares</em>, donde el Yo sue&ntilde;a son&aacute;ndose, en <em>El Golem<a name="_ftnref5" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></strong></span></span></span></a></em>, donde el creador es criatura al fin, etc. En <em>El otro, </em>el so&ntilde;ador tambi&eacute;n es so&ntilde;ado como en <em>Las Ruinas Circulares</em>, el Yo del Borges presente sue&ntilde;a al Yo del Borges del pasado y el Yo del Borges del pasado sue&ntilde;a al Yo del Borges del presente, hacia ambas direcciones, pasado y futuro, hay irrealidad, como lo predica el Idealismo, ya que est&aacute;n fuera de la percepci&oacute;n. Al igual que en <em>Las Ruinas Circulares</em>, el so&ntilde;ador sue&ntilde;a y es so&ntilde;ado. <a name="inicio"></a>Nos dice en <em>El otro</em><a name="_ftnref6" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn6"><span><span class="MsoFootnoteReference"><em><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></strong></span></span></em></span></span></a><span> &ldquo;Si esta ma&ntilde;ana y este encuentro son sue&ntilde;os, cada uno de los dos tiene que pensar que el so&ntilde;ador es &eacute;l. Tal vez dejemos de so&ntilde;ar, tal vez no. Nuestra evidente obligaci&oacute;n, mientras tanto, es aceptar el sue&ntilde;o, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar con los ojos y respirar.</span>&rdquo;<em> </em></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">En<em> Borges y Yo, </em>el escritor se ve integrando parte de la historia de la literatura: aceptando la realidad del tiempo, ve que el creador es pasajero, pero no su criatura, tiene fe en que el creador sobreviva en su criatura. Ahora desde la posici&oacute;n realista de la filosof&iacute;a, afirma la existencia del tiempo, el presente es real &ldquo;y de hierro&rsquo;&rsquo;, hubo un pasado, habr&aacute; un futuro, hay vigilia. &ldquo;Por lo dem&aacute;s, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y s&oacute;lo alg&uacute;n instante de m&iacute; podr&aacute; sobrevivir en el otro.&rdquo;<span>&nbsp; </span>No conocemos a Borges, sino al narrador Borges, y &eacute;l sabi&eacute;ndose en la posteridad. En este caso, el espejo no deforma al duplicado, Borges fue lo que quiso ser, o acaso, lo que pudo ser, en el espejo de alguna de sus &ldquo;p&aacute;ginas v&aacute;lidas&rdquo; se reconoce, pero m&aacute;s en el espejo de las p&aacute;ginas ajenas: &ldquo;yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica&rdquo;<em>,</em>aunque como afirma la &uacute;ltima oraci&oacute;n: &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;l de los dos escribe esta p&aacute;gina.&rdquo;: narrador y escritor se confunden: &ldquo;As&iacute; mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro&rdquo;<em>. </em>El Yo p&uacute;blico y el Yo privado se confunden ya que son parte de un mismo Borges, el presente, el que ve, y el que prev&eacute;. Justificaci&oacute;n, salvaci&oacute;n, fundamento, sentido, son palabras reiteradas en distintos textos. El Borges mortal vive para que el Borges inmortal contin&uacute;e su obra, la posibilidad de su justificaci&oacute;n: &ldquo;Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas p&aacute;ginas v&aacute;lidas, pero esas p&aacute;ginas no me pueden salvar, quiz&aacute; porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradici&oacute;n.&rdquo; El yo duplicado surge cuando se ve formando parte de la historia de la literatura, como otro libro mas de una biblioteca cualquiera, mezclado entre tantos libros. La salvaci&oacute;n se le niega porque se ve formando parte del tiempo, un escritor entre otros, un n&uacute;mero, ni el primero ni el &uacute;ltimo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">Acerca de su posici&oacute;n de la noci&oacute;n de especie de Shopenhauer, es decir de la concepci&oacute;n del Yo particular como integradora de un Yo universal que integrar&iacute;a la &ldquo;eidos&rdquo; o &ldquo;especie&rdquo;<a name="_ftnref7" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[7]</span></span></span></span></a>, poco se ha dicho, pero que nos resulta importante entrever para comprender o para intentar teorizar diversas posiciones filos&oacute;ficas del Yo a las que Borges acudi&oacute; en varias oportunidades.<span>&nbsp; </span>La importancia de la doctrina plat&oacute;nica en Shopenhauer es cabal, se puede confrontar en Borges en poemas como <em>everness:</em> &ldquo;s&oacute;lo del otro lado del ocaso / ver&aacute;s los Arquetipos y Esplendores&rdquo;(en esos arquetipos estar&aacute; su Yo tambi&eacute;n, su s&iacute;ntesis), as&iacute; como en su reiteraci&oacute;n en la figura del espejo: <em>El otro, el mismo</em>, es una met&aacute;fora de esta situaci&oacute;n de reflejos del Yo, del yo que tiene el otro y es el m&iacute;o, del Yo que integra la especie. Vemos en <em>Spinoza</em> &ldquo;No lo turba la fama, ese reflejo / de sue&ntilde;os en el sue&ntilde;o de otro espejo&hellip;<span class="MsoFootnoteReference">&rdquo;<a name="_ftnref8" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn8"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[8]</span></span></span></a></span> Vemos en <em>Edipo y el enigma</em>, <em>&ldquo;</em>Somos Edipo y de un eterno modo / la larga y triple bestia somos, todo / lo que seremos y hemos sido.&rdquo;<a name="_ftnref9" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn9"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[9]</span></span></span></span></a> En <em>Tema del Traidor y del H&eacute;roe<a name="_ftnref10" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[10]</span></strong></span></span></span></a></em> y en <em>Biograf&iacute;a de Tadeo Isidoro Cruz:</em> &ldquo;comprendi&oacute; que el otro, era &eacute;l&rdquo;<a name="_ftnref11" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[11]</span></span></span></span></a>. Seg&uacute;n Borges, cada hombre es por lo menos dos personas<a name="_ftnref12" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[12]</span></span></span></span></a>. Esto lo podemos ver tambi&eacute;n en <em>Tres Versiones de Judas</em>: &ldquo;Judas refleja de alg&uacute;n modo a Jes&uacute;s.&rdquo;<a name="_ftnref13" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn13"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[13]</span></span></span></span></a></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span>Respecto a sus posiciones realistas del Yo, vemos en <em>Nueva refutaci&oacute;n del tiempo</em>, &ldquo;el tiempo es la sustancia de lo que estoy hecho (&hellip;) El mundo desgraciadamente, es real; yo desgraciadamente, soy Borges.&rdquo;, en el poema Adrogu&eacute;: &ldquo;yo que soy tiempo, sangre y agon&iacute;a&rdquo;<a name="_ftnref14" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn14"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[14]</span></span></span></span></a>.<span>&nbsp; </span>Vemos en <em>Jun&iacute;n, </em>Soy pero tambi&eacute;n el otro, el muerto / el otro de mi sangre y de mi nombre...<a name="_ftnref15" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn15"><span class="MsoFootnoteReference"><em><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[15]</span></strong></span></span></em></span></a><em> </em>Estos intentos de Borges por encontrar su identidad en su familia, en su abuelo que luch&oacute; en la batalla de Jun&iacute;n, son radicalmente opuestos a los del Idealismo. El idealismo de Hume no cre&iacute;a en la realidad del pasado, ni en las certezas de la memoria, ya que solo era real lo actualmente percibido.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">Respecto a sus posiciones teol&oacute;gicas, podemos encontrar un yo propio afirmado como ef&iacute;mero, como nimio, inimportante, respecto a Dios. Vemos en el poema<span>&nbsp; </span><em>El otro: </em>&ldquo;Suyo es lo que perdura en la memoria / del tiempo secular. Nuestra la escoria.&rdquo;<a name="_ftnref16" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn16"><span class="MsoFootnoteReference"><em><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[16]</span></strong></span></span></em></span></a><em>, </em>en <em>El alquimista: </em>&ldquo;Dios que sabe de alquimia, lo convierte / en polvo, en nadie en nada, y en olvido&rdquo;<a name="_ftnref17" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn17"><span class="MsoFootnoteReference"><em><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[17]</span></strong></span></span></em></span></a><em>, </em>en <em>Edipo y el Enigma</em>: &ldquo;Nos aniquilar&iacute;a ver la ingente / forma de nuestro ser, piadosamente, / Dios nos depara sucesi&oacute;n y olvido.&rdquo;<a name="_ftnref18" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn18"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[18]</span></span></span></span></a><em> </em>En <em>Everness </em>y<em> </em>en<em> Ewigkeit</em><span>&nbsp; </span>se verifica un cierto optimismo respecto al yo, lo que ha visto el mortal y lo que ha vivido y pensado, su Yo, no se pierde, sino que Dios lo retiene, lo prefigura y conserva: &ldquo;S&eacute; que una cosa no hay. Es el olvido / s&eacute; que en la eternidad perdura y arde / lo mucho y lo precioso que he perdido: /<span>&nbsp; </span>esa fragua, esa luna y esa tarde&rdquo;, en Oda escrita en 1966: &ldquo;(Si el Eterno/ Espectador dejara de so&ntilde;arnos / un solo instante, nos fulminar&iacute;a / blanco y brusco rel&aacute;mpago, Su olvido.)&rdquo;<a name="_ftnref19" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn19"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[19]</span></span></span></span></a>, en<span>&nbsp; </span><em>El reloj de arena</em>: &ldquo;No he de salvarme yo, fortuita cosa / de tiempo, que es materia deleznable.&rdquo;<a name="_ftnref20" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn20"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[20]</span></span></span></span></a></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">Hay otra posici&oacute;n acerca del Yo que quisiera nombrar, que es la conciencia del escritor ante<span>&nbsp; </span>su obra, como vemos en <em>El milagro Secreto<a name="_ftnref21" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn21"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[21]</span></strong></span></span></span></a></em> donde el Yo del escritor tiene la responsabilidad de concluir su obra: ha nacido junto al tiempo y junto al tiempo morir&aacute; cuando encuentre la palabra necesaria para terminarla. Este poema, es un poema de aliento, el escritor necesita un fundamento de existencia, creer que ha sido &ldquo;enviado&rdquo; al mundo para concretar su obra. La obra se transforma en su salvaci&oacute;n, se cree en el futuro, en la inmortalidad del Yo a trav&eacute;s de la obra. En la<span>&nbsp; </span><em>Par&aacute;bola del Palacio</em><a name="_ftnref22" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn22"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[22]</span></span></span></span></a> se trasluce que el escritor lo que debe buscar es la palabra que cifre el universo, cuando encuentre esa palabra, el universo ser&aacute; abolido, del sue&ntilde;o se habr&aacute; despertado. La afirmaci&oacute;n de que esa palabra existe, de que el escritor debe encontrarla o crearla, es tambi&eacute;n una esperanza, un motivo, un sentido para escribir.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%" class="MsoNormal">&ldquo;El narrador es el hombre capaz de dejar consumir completamente la mecha de toda su vida en la dulce llama de la narraci&oacute;n&rdquo;<a name="_ftnref23" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn23"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[23]</span></span></span></span></a>, siguiendo &eacute;sta afirmaci&oacute;n de Walter Benjamin, podemos afirmar que los narradores, la tradici&oacute;n oral de las antiguas leyendas, el trato con la muerte, la transmisi&oacute;n de la experiencia, el consejo pr&aacute;ctico de la sabidur&iacute;a, se est&aacute;n perdiendo, han quedado relegados completamente por la novela-mercanc&iacute;a del capitalismo. <span>&ldquo;El justo es el vocero de sus criaturas y al mismo tiempo su m&aacute;xima encarnaci&oacute;n&#39;&#39;<a name="_ftnref24" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn24"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[24]</span></span></span></span></a> dice Benjamin, es decir que el narrador que como creador significa todas sus criaturas, tiene la responsabilidad con los hombres de acercarle su experiencia, y en ese movimiento, intercambiar y nutrirse de la experiencia ajena. E</span>n la Argentina, hubo un Jorge Luis Borges, cuya gran pasi&oacute;n era la &eacute;pica, desde Homero, pasando por Virgilio, hasta las Sagas Escandinavas. Quiz&aacute;s, uno de los pocos bastiones de la memoria de la literatura anglosajona y escandinava en el siglo XX, tan rica en tradici&oacute;n oral y en poes&iacute;a, sin contar su gran recuperaci&oacute;n de la literatura cl&aacute;sica y rom&aacute;ntica, literaturas que los modernos parecieran rechazar como ajenas. Borges nunca escribi&oacute; una novela, &eacute;ste es un dato significativo para contrastar con la teor&iacute;a de Benjam&iacute;n, probablemente haya sentido el mismo vaciamiento de sentido en las novelas modernas, y ya conocemos su afici&oacute;n al cuento, su pasi&oacute;n por la literatura n&oacute;rdica, su inagotable b&uacute;squeda del fundamento de la existencia, del fundamento de su escritura y de sus lecturas<strong>. </strong><span>Borges</span> se dio a si mismo la misi&oacute;n de hacer perdurar la leyenda, de mantener viva la tradici&oacute;n. Recordemos como quiere ser recordado, en <em>Una oraci&oacute;n</em>: &ldquo;Puedo dar el coraje, que no tengo; puedo dar la esperanza, que no est&aacute; en m&iacute;; puedo ense&ntilde;ar la voluntad de aprender lo que s&eacute; apenas o entreveo. Quiero ser recordado menos como poeta que como amigo; que alguien repita una cadencia de Dunbar o de Frost o del hombre que vio en la medianoche el &aacute;rbol que sangra, la Cruz, y piense que por primera vez la oy&oacute; de mis labios.&rdquo;<span class="MsoFootnoteReference"> <a name="_ftnref25" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn25"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[25]</span></span></span></a></span>. Borges sent&iacute;a la responsabilidad de un maestro de vida, de ense&ntilde;ar la voluntad de aprender algo que quiz&aacute;s no pueda aprenderse, pero s&iacute; vivirse y narrarse. Es la responsabilidad de un &ldquo;narrador&rdquo;, de un &ldquo;justo que se encuentra a s&iacute; mismo&rdquo;<a name="_ftnref26" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn26"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[26]</span></span></span></span></a>. En su &iacute;ntima oraci&oacute;n, Borges se dirige y se inclina ante sus lectores.</p><u>La visi&oacute;n de la cruz</u><a name="_ftnref27" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftn27"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[27]</span></span></span></span></a><u></u><span style="font-size: 12pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">...&ldquo;Comenzaron entonces esos hombres a prepararle un sepulcro a la vista de quien le hab&iacute;a dado muerte. Tallaron un ata&uacute;d de piedra reluciente y colocaron en su interior al Se&ntilde;or de las Victorias. Cantaron entonces una canci&oacute;n doliente, tristes en el atardecer, y partieron luego exhaustos, dej&aacute;ndolo all&iacute; en poca compa&ntilde;&iacute;a. Mas nosotras permanecimos all&iacute; largo rato, fijas en el lugar. Las voces de los hombres ascendieron; el cuerpo se enfri&oacute;, esa maravillosa morada de la vida. Entonces nos derribaron, ca&iacute;mos todas a la tierra &ndash; ese fue un horrible destino &ndash; y fuimos enterradas en un pozo profundo. Mas los sirvientes del Se&ntilde;or, sus amigos, se enteraron de ello y me encontraron, y me cubrieron luego de oro y plata.&rdquo;</span> <div><br /><hr width="33%" size="1" /><div id="ftn1"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn1" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[1]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 2</em>, Barcelona, Emec&eacute;, 1996, p 436.</p></div><div id="ftn2"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn2" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[2]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges<em>, Obras Completas 1</em>, Barcelona, Emec&eacute;, 1996, p 21.</p></div><div id="ftn3"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn3" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[3]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p.37. </p></div><div id="ftn4"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn4" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref4"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[4]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p.38.</p></div><div id="ftn5"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn5" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref5"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[5]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 2</em>, p.279. </p></div><div id="ftn6"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn6" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref6"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[6]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p.285.</p></div><div id="ftn7"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn7" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref7"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[7]</span></span></span></span></a> V&eacute;ase Shopenhauer, Arthur, <em>El mundo como Voluntad y Representaci&oacute;n</em>, Buenos Aires, Aguilar, 1960, cap&iacute;tulo XXIX del libro tercero y cap&iacute;tulo XLII del libro cuarto.</p></div><div id="ftn8"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn8" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref8"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[8]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 2</em>, p. 329.</p></div><div id="ftn9"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn9" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref9"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[9]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 328.</p></div><div id="ftn10"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn10" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref10"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[10]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 1</em>, p.496.</p></div><div id="ftn11"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn11" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref11"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[11]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p.563.</p></div><div id="ftn12"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn12" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref12"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[12]</span></span></span></span></a> Mart&iacute;n Arias y Mart&iacute;n Hadis, <em>Borges profesor: curso de literatura inglesa dictado en la Universidad de Buenos Aires</em>, Buenos Aires, Emec&eacute;, 2001, p. 343.</p></div><div id="ftn13"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn13" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref13"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[13]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 1</em>, p. 515.</p></div><div id="ftn14"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn14" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref14"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[14]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 2</em>, p. 234.</p></div><div id="ftn15"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn15" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref15"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[15]</span></span></span></span></a> Idem, p.341.</p></div><div id="ftn16"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn16" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref16"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[16]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 285.</p></div><div id="ftn17"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn17" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref17"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[17]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 323.</p></div><div id="ftn18"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn18" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref18"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[18]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 328.</p></div><div id="ftn19"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn19" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref19"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[19]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 339.</p></div><div id="ftn20"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn20" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref20"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[20]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 201.</p></div><div id="ftn21"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn21" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref21"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[21]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 1</em>, p. 509.</p></div><div id="ftn22"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn22" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref22"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[22]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, Obras <em>Completas 2</em>, p. 191.</p></div><div id="ftn23"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn23" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref23"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[23]</span></span></span></span></a> Walter Benjamin, <em>El narrador</em>, Buenos Aires, Planeta-Agostini, 1990, p 211.</p></div><div id="ftn24"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn24" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref24"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[24]</span></span></span></span></a> &Iacute;dem, p. 207.</p></div><div id="ftn25"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn25" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref25"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[25]</span></span></span></span></a> Jorge Luis Borges, <em>Obras Completas 2</em>, p. 419.</p></div><div id="ftn26"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn26" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref26"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[26]</span></span></span></span></a> Walter Benjamin, <em>El narrador</em>, p.211.</p></div><div id="ftn27"><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn27" href="/tinymce/jscripts/tiny_mce/blank.htm#_ftnref27"><span class="MsoFootnoteReference"><span><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: &#39;Times New Roman&#39;">[27]</span></span></span></span></a> Mart&iacute;n Arias y Mart&iacute;n Hadis, <em>Borges profesor: curso de literatura inglesa dictado en la Universidad de Buenos Aires</em>, traducci&oacute;n de Mart&iacute;n Hadis, p.377.</p></div></div>]]></description><pubDate>Thu, 22 Nov 2007 12:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>Wordsworth (traduccion mia)</title><link>https://literatura0.blogia.com/2007/112212-wordsworth-traduccion-mia-.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2007/112212-wordsworth-traduccion-mia-.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"><tbody><tr><td width="375" valign="top"><p><strong>Verses composed a few miles above tintern abbey, on revisiting the banks of the wye during a tour. </strong><strong>July 13, 1798</strong><br /><strong>William Wordsworth (1770-1850)</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Five years have past; five summers, with the length<br />Of five long winters! and again I hear<br />These waters, rolling from their mountain-springs<br />With a soft inland murmur.--Once again<br />Do I behold these steep and lofty cliffs,<br />That on a wild secluded scene impress<br />Thoughts of more deep seclusion; and connect<br />The landscape with the quiet of the sky.<br />The day is come when I again repose&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />Here, under this dark sycamore, and view&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />These plots of cottage-ground, these orchard-tufts,<br />Which at this season, with their unripe fruits,<br />Are clad in one green hue, and lose themselves<br />&#39;Mid groves and copses. Once again I see<br />These hedge-rows, hardly hedge-rows, little lines<br />Of sportive wood run wild: these pastoral farms,<br />Green to the very door; and wreaths of smoke<br />Sent up, in silence, from among the trees!<br />With some uncertain notice, as might seem<br />Of vagrant dwellers in the houseless woods,<br />Or of some Hermit&#39;s cave, where by his fire<br />The Hermit sits alone. These beauteous forms,<br />Through a long absence, have not been to me<br />As is a landscape to a blind man&#39;s eye:<br />But oft, in lonely rooms, and &#39;mid the din<br />Of towns and cities, I have owed to them<br />In hours of weariness, sensations sweet,<br />Felt in the blood, and felt along the heart;<br />And passing even into my purer mind,<br />With tranquil restoration:--feelings too<br />Of unremembered pleasure: such, perhaps,<br />As have no slight or trivial influence<br />On that best portion of a good man&#39;s life,<br />His little, nameless, unremembered, acts<br />Of kindness and of love. Nor less, I trust,<br />To them I may have owed another gift,<br />Of aspect more sublime; that blessed mood,<br />In which the burthen of the mystery,<br />In which the heavy and the weary weight<br />Of all this unintelligible world,<br />Is lightened:--that serene and blessed mood,<br />In which the affections gently lead us on,--<br />Until, the breath of this corporeal frame<br />And even the motion of our human blood<br />Almost suspended, we are laid asleep<br />In body, and become a living soul:<br />While with an eye made quiet by the power<br />Of harmony, and the deep power of joy,<br />We see into the life of things. If this<br />Be but a vain belief, yet, oh! how oft--<br />In darkness and amid the many shapes<br />Of joyless daylight; when the fretful stir<br />Unprofitable, and the fever of the world,<br />Have hung upon the beatings of my heart--<br />How oft, in spirit, have I turned to thee,<br />O sylvan Wye! thou wanderer thro&#39; the woods,<br />How often has my spirit turned to thee!<br />And now, with gleams of half-extinguished thought,<br />With many recognitions dim and faint,<br />And somewhat of a sad perplexity,<br />The picture of the mind revives again:<br />While here I stand, not only with the sense<br />Of present pleasure, but with pleasing thoughts<br />That in this moment there is life and food<br />For future years. And so I dare to hope,<br />Though changed, no doubt, from what I was when first<br />I came among these hills; when like a roe<br />I bounded o&#39;er the mountains, by the sides<br />Of the deep rivers, and the lonely streams,<br />Wherever nature led: more like a man<br />Flying from something that he dreads, than one<br />Who sought the thing he loved. For nature then<br />(The coarser pleasures of my boyish days,<br />And their glad animal movements all gone by)<br />To me was all in all.--I cannot paint<br />What then I was. The sounding cataract<br />Haunted me like a passion: the tall rock,<br />The mountain, and the deep and gloomy wood,<br />Their colours and their forms, were then to me<br />An appetite; a feeling and a love,<br />That had no need of a remoter charm,<br />By thought supplied, nor any interest<br />Unborrowed from the eye.--That time is past,<br />And all its aching joys are now no more,<br />And all its dizzy raptures. Not for this<br />Faint I, nor mourn nor murmur, other gifts<br />Have followed; for such loss, I would believe,<br />Abundant recompence. For I have learned<br />To look on nature, not as in the hour<br />Of thoughtless youth; but hearing oftentimes<br />The still, sad music of humanity,<br />Nor harsh nor grating, though of ample power<br />To chasten and subdue. And I have felt<br />A presence that disturbs me with the joy<br />Of elevated thoughts; a sense sublime<br />Of something far more deeply interfused,<br />Whose dwelling is the light of setting suns,<br />And the round ocean and the living air,<br />And the blue sky, and in the mind of man;<br />A motion and a spirit, that impels<br />All thinking things, all objects of all thought,<br />And rolls through all things. Therefore am I still<br />A lover of the meadows and the woods,<br />And mountains; and of all that we behold<br />From this green earth; of all the mighty world<br />Of eye, and ear,--both what they half create,<br />And what perceive; well pleased to recognise<br />In nature and the language of the sense,<br />The anchor of my purest thoughts, the nurse,<br />The guide, the guardian of my heart, and soul<br />Of all my moral being. Nor perchance,<br />If I were not thus taught, should I the more<br />Suffer my genial spirits to decay:<br />For thou art with me here upon the banks<br />Of this fair river; thou my dearest Friend,<br />My dear, dear Friend; and in thy voice I catch<br />The language of my former heart, and read<br />My former pleasures in the shooting lights<br />Of thy wild eyes. Oh! yet a little while<br />May I behold in thee what I was once,<br />My dear, dear Sister! and this prayer I make,<br />Knowing that Nature never did betray<br />The heart that loved her; &#39;tis her privilege,<br />Through all the years of this our life, to lead<br />From joy to joy: for she can so inform<br />The mind that is within us, so impress<br />With quietness and beauty, and so feed<br />With lofty thoughts, that neither evil tongues,<br />Rash judgments, nor the sneers of selfish men,<br />Nor greetings where no kindness is, nor all<br />The dreary intercourse of daily life,<br />Shall e&#39;er prevail against us, or disturb<br />Our cheerful faith, that all which we behold<br />Is full of blessings. Therefore let the moon<br />Shine on thee in thy solitary walk;<br />And let the misty mountain-winds be free<br />To blow against thee: and, in after years,<br />When these wild ecstasies shall be matured<br />Into a sober pleasure; when thy mind<br />Shall be a mansion for all lovely forms,<br />Thy memory be as a dwelling-place<br />For all sweet sounds and harmonies; oh! then,<br />If solitude, or fear, or pain, or grief,<br />Should be thy portion, with what healing thoughts<br />Of tender joy wilt thou remember me,<br />And these my exhortations! Nor, perchance--<br />If I should be where I no more can hear<br />Thy voice, nor catch from thy wild eyes these gleams<br />Of past existence--wilt thou then forget<br />That on the banks of this delightful stream<br />We stood together; and that I, so long<br />A worshipper of Nature, hither came<br />Unwearied in that service: rather say<br />With warmer love--oh! with far deeper zeal<br />Of holier love. Nor wilt thou then forget,<br />That after many wanderings, many years<br />Of absence, these steep woods and lofty cliffs,<br />And this green pastoral landscape, were to me<br />More dear, both for themselves and for thy sake!</p></td><td width="389" valign="top"><p><strong>Versos escritos pocas millas m&aacute;s all&aacute; de la abad&iacute;a de Tintern, al volver a las orillas del Wye durante una excursi&oacute;n. Trece de julio de 1798</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Cinco a&ntilde;os han pasado, cinco veranos, con la extensi&oacute;n<br />de cinco largos inviernos! Y nuevamente oigo<br />esta aguas, rodando desde sus fuentes en las monta&ntilde;as<br />con un suave murmullo interior. Otra vez<br />contemplo estos escarpados y encumbrados riscos,<br />cuya salvaje reclu&iacute;da escena imprimen,<br />pensamientos de a&uacute;n mas profunda reclusi&oacute;n; y conectan<br />el paisaje con la quietud del cielo.<br />El d&iacute;a es en que nuevamente reposo,<br />aqu&iacute;, bajo este sombr&iacute;o sicamoro, y veo<br />estos entramados de tierras de casas de campos, estos<br />huertos,<br />que en esta estaci&oacute;n, a&uacute;n con sus frutos inmaduros,<br />se revisten de un tono verde, y se pierden ellos mismos<br />entre arboledas y peque&ntilde;os bosques. Una vez mas, veo<br />esta fila de setos, severas filas de setos, peque&ntilde;as l&iacute;neas<br />de l&uacute;dica madera corriendo salvajemente: estas granjas pastoriles,<br />verdes hasta la misma puerta; y coronas de humo<br />elevadas, en silencio, de entre los &aacute;rboles<br />con alguna incierta noticia, que podr&iacute;a parecer<br />de vagabundos moradores de los bosques deshabitados,<br />o de alguna cueva de un hermita&ntilde;o, donde junto al fuego,<br />el hermita&ntilde;o se sienta solo. Estas hermosas formas,<br />a trav&eacute;s de una larga ausencia, no han sido para mi,<br />como es el paisaje para los ojos de un hombre ciego.<br />Pero a veces, en solitarias habitaciones, y entre el ruido<br />de pueblos y ciudades,<br />les he debido en horas de debilidad, dulces sensaciones,<br />sentidas en la sangre, y sentidas en el fondo del coraz&oacute;n,<br />y pasando incluso dentro de mi mente pura,<br />restaur&aacute;ndola con tranquilidad,: sentimientos<br />de placer no recordado:<br />que tal vez no desprecian ni influyen trivialmente<br />en la mejor parte de la buena vida de un hombre,<br />sus peque&ntilde;os, an&oacute;nimos, olvidados, actos<br />de benevolencia y de amor. A pesar de eso (&iquest;?), yo creo,<br />a ellos puedo haber debido otro don<br />de aspecto mas sublime, ese estado beato,<br />en el cual el misterio,<br />en el cual el pesado y la cansadora carga<br />de todo este mundo ininteligible,<br />es iluminado: ese estado sereno y beato,<br />en el cual los afectos gentilmente nos gu&iacute;an,<br />hasta que el aliento de este armaz&oacute;n corporal<br />y a&uacute;n el movimiento de nuestra sangre humana<br />apenas suspendidos, estamos acostados dormido<br />el cuerpo, y nos volvemos un alma viviente:<br />con los ojos aquietados por el poder<br />de la armon&iacute;a, y con el profundo poder de la alegr&iacute;a,<br />vemos dentro de la vida de las cosas. Si esto<br />es s&oacute;lo vana creencia, sin embargo... &iexcl;con que frecuencia<br />en la penumbra y en el medio de la gran cantidad de formas,<br />de la poco alegre luz del d&iacute;a, en la irritada e improductiva<br />impaciencia<br />y la fiebre del mundo,<br />he sentido ligado a los latidos de mi coraz&oacute;n--<br />&iexcl;Que seguido, en esp&iacute;ritu, me he tornado hacia ti<br />Oh Wye salvaje que erras en los bosques!<br />&iexcl;Que seguido, se ha mi esp&iacute;ritu tornado hacia ti!<br />Y ahora, con resplandores de pensamiento medio extinto,<br />Con muchos recuerdos oscuros y d&eacute;biles,<br />Y algo de una triste perplejidad,<br />La imagen de la mente revive de nuevo,<br />Mientras aqu&iacute; espero, no s&oacute;lo con la sensaci&oacute;n,<br />De placer presente, sinco con placenteros pensamientos,<br />De que en ste momento hay vida y alimento<br />para futuros a&ntilde;os.&nbsp; Y as&iacute; me atrevo a esperar,<br />aunque haya cambiado, sin dudas, de lo que fui cuando primero<br />vine entre estas colinas, cuando como un corzo<br />saltaba por las monta&ntilde;as, de los lados<br />de los profundos r&iacute;os, y de las solitarias corrientes,<br />donde quiera que la naturaleza gu&iacute;e, mas como un hombre<br />vuela por algo que teme, que por uno<br />que busca la cosa que ama. Pues la naturaleza entonces<br />(los b&aacute;rbaros placeres de mi juventud,<br />y sus alegres movimientos animales, todos han pasado)<br />para mi era todo en definitiva. No puedo retratar,<br />que era entonces. La sonora catarata,<br />me caz&oacute; como una pasi&oacute;n, la alta roca,<br />la monta&ntilde;a, y el profundo y oscuro bosque,<br />sus colores y sus formas, eran entonces para m&iacute;<br />un gusto, un sentimiento y un amor,<br />que no necesitan de un encanto remoto<br />que el pensamiento reemplaze, ni alg&uacute;n inter&eacute;s<br />no prestados por los ojos. Ese tiempo es pasado,<br />y todas sus punzantes alegr&iacute;as no est&aacute;n mas ahora,<br />ni todos sus confusos raptos. No por esto<br />me desfallezco, ni me acongojo ni me quejo, otras dones<br />han seguido, por esa perdida., yo tendr&iacute;a (?)<br />aundante recompensa. Porque he aprendido<br />a mirar en la naturaleza,<br />no como en la hora de irreflexiva juventud, sino escuchando a veces<br />la quieta, triste m&uacute;sica de la humanidad,<br />ni ruidosa ni pesada, aunque con amplio poder<br />de castigar y subyugar. Y he sentido<br />una presencia que me perturba con la alegr&iacute;a<br />de elevados pensamientos, una sublime sensaci&oacute;n<br />de algo mucho mas profundo y difundido,<br />cuya morada es la luz de la puesta del sol,<br />y el circular oc&eacute;ano y el aire vivo,<br />y el cielo azul, y la mente del hombre,<br />un movimiento y un esp&iacute;ritu, que impulsa<br />todas las cosas pensantes, todos los objetos de todo pensamiento,<br />y ruedan a trav&eacute;s de todas las cosas. Por consiguiente sigo siendo<br />un amante del prado y de los bosques,<br />y de las monta&ntilde;as, y de todo lo que contemplamos<br />desde esta tierra verde; de toda el potente mundo<br />de la vista, y del o&iacute;do, lo que ambos a medias crean,<br />y lo que perciven, bien agredecido para reconocer<br />en la naturaleza el lenguaje de los sentidos,<br />la amplitud de mi mas puros pensamientos, la nodriza,<br />la gu&iacute;a, la guardiana de mi coraz&oacute;n, y el alma<br />de todo mi ser moral. Y quiz&aacute;s,<br />si no fuera sido instruido as&iacute;, sufrir&iacute;a mas<br />mi genial esp&iacute;ritu hasta decaer;<br />pero t&uacute; est&aacute;s conmigo aqu&iacute; sobre las orillas<br />de este hermoso r&iacute;o; tu mi m&aacute;s querdida Amiga,<br />mi querida, querida Amiga; y en tu voz atrapo<br />el lenguaje de mi anterior coraz&oacute;n, y leo<br />mis primeros placeres en las luces resplandecientes<br />de tus ojos salvajes. Oh! S&oacute;lo por un tiempo,<br />pude contemplar en ti lo que yo era entonces,<br />mi querida, querida Hermana" y en esta oraci&oacute;n que rezo,<br />sabiendo que la Naturaleza nunca traicion&oacute;,<br />el coraz&oacute;n que la am&oacute;; &eacute;ste su privilegio,<br />a traves de todos los a&ntilde;os de &eacute;sta nuestra vida, de guiar<br />de alegr&iacute;a en alegr&iacute;a, porque ella puede formar<br />la idea que esta dentro nuestro, tan impresa<br />de quietud y belleza, y tan nutrida<br />con elevados pensamientos, que ninguna lengua malvada,<br />o juicios precipitados, ni las burlas de los hombres ego&iacute;stas,<br />ni saludos donde amabilidad no hay, ni todos<br />los mon&oacute;tonos sucesos de la vida cotidiana,<br />prevalecer&aacute;n contra nosotros, o molestar<br />nuestra alegre convicci&oacute;n, que todo lo que contemplamos<br />est&aacute; lleno de bendici&oacute;n. Por lo tanto, deja a la luna<br />brillar sobre ti en tu solitario camino,<br />y deja a los brumosos vientos de monta&ntilde;a ser libres<br />de soplar contra ti: y, en los a&ntilde;os siguientes,<br />cuando estos salvajes ext&aacute;sis maduren &ccedil;<br />en un soberbio placer; cuando tu mente<br />sea una mansion para todas las formas bellezas,<br />y tu memoria sea como una morada<br />para todas los dulces sonidos y armon&iacute;as, oh! Entonces,<br />si la soledad, el miedo, el dolor, la tristeza,<br />debieran ser parte de ti,&nbsp; con que&nbsp; regeneradores pensamientos, de delicada alegr&iacute;a, t&uacute; me recordar&aacute;s a m&iacute;,<br />y estas mis exhortaciones! Pero , quiz&aacute;s,<br />si yo debiera estar donde no pueda o&iacute;r m&aacute;s<br />tu voz, ni encontrar desde tus ojos salvajes estos resplandores de pasada existencia-t&uacute; recordar&aacute;s entonces que sobre las orillas de esta deliciosa coriente,<br />nosotros estuvimos juntos, y que yo, tanto tiempo<br />adorador de la naturaleza, aqu&iacute; vine,<br />incansable de ese servicio, mejor dicho<br />con c&aacute;lido amor-oh!con muy profundo fervor<br />de sagrado amor. NI tu olvidar&aacute;s ademas,<br />que despues de tantas vacilaciones, de tantos a&ntilde;os<br />de ausencia, estos escarpados bosques y pronunciadas pendientes,<br />este pastoral paisaje verde, fueron para mi<br />mas queridos, por ellos mismos y por ti.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p></td></tr></tbody></table>]]></description><pubDate>Thu, 22 Nov 2007 10:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hyperion</title><link>https://literatura0.blogia.com/2007/112211-hyperion.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2007/112211-hyperion.php</guid><description><![CDATA[&nbsp;A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de s&iacute; mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre, pero un momento de reflexi&oacute;n basta para despe&ntilde;arme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condici&oacute;n mortal, y el asilo de mi coraz&oacute;n, el mundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extra&ntilde;o, y no la comprendo. Ojal&aacute; no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volv&iacute; tan razonable, donde aprend&iacute; a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido as&iacute; expulsado del jard&iacute;n de la naturaleza, donde crec&iacute;a y florec&iacute;a, y me agosto al sol del mediod&iacute;a. Oh, s&iacute;! El hombre es un dios cuando sue&ntilde;a y un mendigo cuando reflexiona.]]></description><pubDate>Thu, 22 Nov 2007 09:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>A las parcas</title><link>https://literatura0.blogia.com/2007/112210-a-las-parcas.php</link><guid isPermaLink="true">https://literatura0.blogia.com/2007/112210-a-las-parcas.php</guid><description><![CDATA[<table border="0" width="75%"><tbody><tr><td valign="bottom"><p align="left"><strong>A las parcas<br />&nbsp;<br /></strong><strong>Un verano y un oto&ntilde;o m&aacute;s os pido, Poderosas, <br />para que pueda madurar mi canto, <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y as&iacute;, saciado con tan dulce juego, <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mi coraz&oacute;n se llegue hasta morir. <br /><br />El alma que aqu&iacute; abajo fue frustrada <br />no hallar&aacute; reposo, ni en el Orco, <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; pero si logro plasmar lo m&aacute;s querido <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y sacro ante todo, la poes&iacute;a, <br /><br />entonces sonreir&eacute; satisfecho a las feroces <br />sombras, aunque debiera dejar <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; en el umbral mi voz. Un solo d&iacute;a <br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; habr&eacute; vivido como los dioses. Y eso basta.</strong></p><p align="center">&nbsp;</p></td></tr><tr><td><blockquote><div></div><div><pre><h1>An die Parzen </h1><br /><blockquote style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px"><p>Nur Einen Sommer g&ouml;nnt, ihr Gewaltigen! </p><p>&nbsp;&nbsp; Und einen Herbst zu reifem Gesange mir, </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Da&szlig; williger mein Herz, vom s&uuml;&szlig;en </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Spiele ges&auml;ttiget, dann mir sterbe. </p><p>&nbsp;</p><p>Die Seele, der im Leben ihr g&ouml;ttlich Recht </p><p>&nbsp;&nbsp; Nicht ward, sie ruht auch drunten im Orkus nicht;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Doch ist mir einst das Heilge, das am </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Herzen mir liegt, das Gedicht, gelungen, </p><p>&nbsp;</p><p>Willkommen dann, o Stille der Schattenwelt! </p><p>&nbsp;&nbsp; Zufrieden bin ich, wenn auch mein Saitenspiel </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mich nicht hinab geleitet; Einmal </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lebt ich, wie G&ouml;tter, und mehr bedarfs nicht.</p></blockquote></pre></div></blockquote></td></tr></tbody></table>]]></description><pubDate>Thu, 22 Nov 2007 09:41:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
